La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras, ante la atrocidad de las políticas y acciones impuestas por quienes gobiernan la política nacional e internacional, nos pronunciamos:
1. Repudiamos las prácticas corruptas que impulsa, como es su costumbre, el partido nacional para asegurar que las decisiones en los distintos poderes del Estado se encuentren bajo su control total; denunciamos la política totalitarista de un congreso nacional conformado con dudosa legitimidad, que violenta los derechos humanos y normativas nacionales e internacionales, para neutralizar cualquier manifestación que señale o se oponga a estas decisiones lesivas para el pueblo hondureño.
2. Despreciamos la alianza “Escudo de las Américas” convocada y creada por el gobierno de EE.UU. Conocemos que en realidad es un pacto entre los presidentes fascistas de ultraderecha en Abya Yala, que en nombre de la seguridad y lucha contra el narcotráfico, imponen medidas ocultado su verdadero objetivo, que es una intervención más directa, militar y colonial del gobierno de Donald Trump para el saqueo de nuestros territorios.
3. Nos alerta la reciente visita a Honduras de Kristi Noem, quien dirigía la secretaria de seguridad nacional de EE.UU y es actualmente enviada especial para la misión escudo de las américas, esta no es una burócrata más, sino una de las genocidas responsables de impulsar la cacería en contra de la población migrante, y de guerras que han asesinado pueblos e infancias en el mundo, por eso despreciamos su sola presencia en nuestro país.
4. Denunciamos que el retorno al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), instancia del Banco Mundial que significa realmente la venta de nuestros territorios y bienes comunes a empresas transnacionales o personas extranjeras priorizando sus intereses para la reactivación y puesta en marcha de nuevos proyectos extractivistas, pasando por encima de los derechos ancestrales de los pueblos indígenas y comunidades campesinas.
5. Todas estas políticas y medidas traen graves consecuencias para el pueblo hondureño, mayor empobrecimiento y precarización de la vida, la violación de los derechos laborales, y otros más básicos como el derecho a la salud, a la educación y a comer dignamente, estos derechos no importan cuando se trata de atraer la “inversión extranjera” que significa en la vida material y cotidiana de las mayorías, la explotación y reducir nuestras vidas a la mera sobrevivencia, un pueblo hambreado no importa siempre y cuando las empresas privadas obtengan grandes ganancias.
6. Alertamos que, para las defensoras de derechos humanos, organizaciones y pueblos que lucha, se agudiza la situación de riesgo y violencia en nuestra contra, en lo que va del año, hemos enfrentado amenazas, varios intentos de asesinato y le arrebataron la vida a un compañero defensor en la zona norte del país. El Estado continúa siendo el principal instrumento perpetrador de agresiones en nuestra contra.
7. Reconocemos los cambios calculados y eventos acelerados que trae la geopolítica internacional a nuestro país, los impactos de las guerras se sienten en nuestros territorios y cuerpos. Los tiempos que enfrentamos son complejos y dolorosos, estamos frente a un gobierno servil y criminal.
8. Nos llamamos a continuar fortaleciendo nuestras cosmovisiones y formas de vida, a través de nuestros procesos autónomos de soberanía alimentaria, luchando por los derechos de la naturaleza-vida, del vivir bien, por la salud comunitaria territorial, por la tierra para quien la trabaja, vivir con libertad nuestras sexualidades y acuerparnos entre defensoras en nuestras luchas y propuestas de vida.