[Pronunciamiento] Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras: Día de la Mujer hondureña.

Nada representa mejor la realidad de las mujeres y luchadoras hondureñas que la imagen de una pobladora que se subió sobre una tanqueta para defender a su comunidad del desalojo extremadamente violento realizado este 21 de enero en El Palmar Cofradía, Cortés. Este desalojo representa las muchas maneras en que El Estado se ensaña contra las mujeres hondureñas.

Conocemos que el Estado es un instrumento del modelo extractivo, capitalista, heteropatriarcal y racista que despliega sus fuerzas policiales, militares, instituciones, políticas y leyes coloniales para resguardar los intereses de empresas, familias y también las mujeres de esas familias de clases privilegiadas que se apropian de territorios y bienes comunes, aún pasando por encima de los pueblos con derechos ancestrales.

Nosotras defensoras, campesinas, garífunas, indígenas, cuidadoras de los ríos, las montañas, las playas y los bosques, buscadoras de nuestros hijos y familiares desaparecidos, artistas, feministas, sanadoras, todas las que exigimos justicia y reparación reconocemos que en nosotras y esta Red colectiva que hemos tejido, han estado siempre los modos en que hacemos hoy realidad los sueños de nuestras comunidades y barrios un lugar para vivir y vivir bien, en coherencia con la preservación de la red de la vida.

Reconocemos con grave preocupación que la imposición del partido nacional por la intervención de EE.UU., implica para todo el pueblo hondureño el regreso a una narcodictadura que ejecuta sus políticas de empobrecimiento, terror y muerte.

Este enero nos genera repudio que, a través de un proceso electoral totalmente vejado por esa misma injerencia, múltiples y graves denuncias de fraude, hoy los asientos del Congreso Nacional (ya conocido por su tibieza y legislar en contra del pueblo) están ocupados por hombres con severas denuncias por violencia machista y abuso sexual.

Nos indigna que aún con las denuncias y señalamientos contra los agresores, que amenazan nuestras vidas y seguridad, sus puestos públicos continúen intocables y gozan de una inmunidad política que nos demuestra que para el Estado la vida de las mujeres no importa. En sus agendas y propuestas políticas no aparecen nuestros derechos, pero sí las formas y leyes para violentar nuestros cuerpos y territorios.

Honduras es para nosotras uno de los países más letales para existir y defender derechos humanos. A través de nuestro registro de datos, hemos documentado que entre 2012 a 2023, 36 defensoras fueron asesinadas y 2,735 agresiones fueron perpetradas en 2024, particularmente contra quienes defienden la tierra y el territorio. Este enero de 2026, la violencia tampoco ha parado, las cifras de femicidios continúan aumentando y ya se registra el asesinato de una defensora en el sur de Honduras.

Sabemos por experiencia histórica que los golpes de Estado, las dictaduras, y la invasión colonial en un mundo patriarcal traen consigo la imposición de mayor crueldad y violencia para las mujeres, las infancias y para quienes defendemos los territorios y la vida.

Ante esta avanzada y ataque brutal, las defensoras hondureñas reafirmamos que no reconocemos un gobierno ilegítimo impuesto por el imperialismo empresarial de EE.UU. y que estamos en contra de la guerra y luchando para hacer frente a las amenazas de hacer de toda Abya Yala una gran ZEDE para la explotación transnacional. Abrazamos y nos solidarizamos con el pueblo Palestino, la República Democrática del Congo, Sudán y al pueblo de Venezuela que resisten dignamente.

Con la fuerza de nuestras espiritualidades y la sabiduría de nuestras ancestras, las mujeres hondureñas seguiremos haciendo de nuestros sueños una realidad cotidiana en las comunidades, en las reocupaciones, las bases campesinas, en nuestras organizaciones, en los barrios, en todos nuestros territorios y en nuestros cuerpos. Vamos a seguir luchando por transformar esta Honduras para que las elecciones no sean nunca más la única esperanza de este pueblo.

Por nuestra hermana y compañera Berta Cáceres, por Iris Argentina Álvarez, Mirna Suazo, Soad Nicole Ham, Keyla Martínez, Margarita Murillo, por todas y para que nunca más falte ninguna.

¡Nada que celebrar, mucho por que luchar!

¡Que se callen las armas, que cante la vida!

¡Defender para vivir, y vivir bien!

 

 

 

Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras

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